El
desafío de trabajar con menos recursos
En un contexto de derrumbe financiero global, la sociedad
civil se
prepara para afrontar la creciente demanda de asistencia.
Mientras las organizaciones
apuestan al trabajo en red y buscan nuevas fuentes de recursos,
el Estado anuncia
medidas para estimular la economía y contener a los
más pobres. Las empresas,
cautelosas, analizan cómo revalidar su apoyo al sector
social.
Textos: Andrea Vulcano
Creatividad, imaginación, innovación, inteligencia,
trabajo en red, liderazgo, diálogo, alternativas,
esfuerzo, austeridad. Estas palabras comienzan a repetirse
todos los días en torno de lo que ya repiquetea
en la realidad cotidiana: la crisis. La desaceleración
de la economía y la incertidumbre en torno de la
continuidad de las fuentes de financiamiento empiezan a
hacerse sentir
en el corazón del sector social. Preocupadas por
los efectos que el derrumbre financiero internacional acarreará para
la economía, y ocupadas en dar respuesta a una mayor
demanda
de ayuda y en paliar sus golpeados presupuestos, quienes
trabajan en organizaciones
sociales saben que se avecinan tiempos difíciles
o, al menos, complejos. Por eso, afrontan un fin de año
a toda marcha, procurando generar nuevas alianzas y buscando
alternativas para
la captación de recursos. De alguna manera, se trata
de desempolvar las enseñanzas que dejó la
debacle del 2001-2002, aún con algunas cicatrices
y heridas abiertas.
“Las organizaciones hemos madurado
mucho en los últimos seis años, con lo cual
estamos más preparadas y tenemos gimnasia para enfrentar
una crisis”, asegura Mirna Szulmajster, de la Fundación
Tzedaká.
Juan Carr, de la Red Solidaria, prefiere no hacer pronósticos
sobre cómo impactará la situación
económica mundial y, si bien admite que puede aber “una
retracción de fondos”, plantea
que lo verdaderamente importante es “recaudar compromisos”,
sobre todo por parte de aquellos que ejercen “el
poder real”. “Ojalá fuera sólo
un problema de recursos; en verdad, es mucho más
complejo. Acá lo primero que hay que hacer es un
acuerdo inédito para preservar
el empleo”, afirma.
Según un trabajo de la Escuela de Economía
de la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS-Gallup
que mide el Índice General de Expectativas Económicas
(Igee), las perspectivas de los argentinos exhiben “un
fuerte deterioro”.
De acuerdo con esta medición, entre enero y octubre
del 2008, la tasa cayó 31 puntos con respecto al
valor observado al cierre del 2007, lo que representa una
baja acumulada de 26,6 por
ciento en diez meses. El mismo trabajo revela además
que ocho de cada diez consideran que la situación
financiera global afectará de manera “considerable” la
marcha de la economía.
“Hace rato que nosotros observamos que se va insinuando
más el conflicto, la marginalidad, pero desde el último
año lo vemos con más fuerza, sobre todo por
el aumento que tenemos en la demanda, que centralmente
está vinculada
con el desempleo y el subempleo”, analiza Abel
Albino, presidente de la Fundación Conin (Cooperadora
para la Nutrición Infantil), de Mendoza.
La salida está adentro “Los argentinos somos
todos un poco pilotos de tormenta y tenemos un gran
ejercicio para atravesar crisis”, resume Evangelina
Petrizza, directora ejecutiva de la Red Argentina de Instituciones
de Microcrédito (Radim), y plantea que, en estos
momentos, “es cuando
más se necesita del trabajo de las organizaciones
y cuando más compromiso hay que tener”.
En todos los casos, se sienten preparadas para afrontar
un contexto crítico y las recetas parecen ser las
mismas.
“Responder a una crisis históricamente es
encontrarse, reunirse, juntarse para trabajar en red, en
comunidad”, señala Carr.
Para Ernesto Tocker, director del servicio de Empleo de
la Amia, “la experiencia del 2002 fue educadora para
ver qué herramientas son más efectivas y
tienen menores costos”. Para la Red Argentina de
Bancos de Alimentos, la clave pasa por “apoyarse
en redes y alianzas con otras organizaciones”. Y
ya empezaron a andar ese camino, por ejemplo en Tandil,
donde tendieron
lazos con Cáritas y la Sociedad Rural con el fin
de encarar un trabajo conjunto.
También para el sector empresario aquel cimbronazo
con el que Argentina arrancó el siglo aportó algunas
moralejas “Uno de los aprendizajes que sin duda dejó en
las entidades donantes es que
no se deberían dejar de lado los programas y acciones
para atender la urgencia en una coyuntura crítica”,
señala Carolina Langan, directora de Programas del
Grupo de Fundaciones y Empresas
(Gdfe). “Lo cierto es que tanto los donantes como
las organizaciones de la sociedad civil se encuentran más
articuladas, organizadas y con una mayor creatividad que
en 2001 para enfrentar posibles escenarios adversos”,
remata. Obviamente, el avispero no está revuelto
solamente en Argentina.
El desafío de sostener la
agenda de desarrollo es ya un tema central para algunos
organismos multilaterales. De hecho, el 26 y 27 de noviembre
pasado se desarrolló en Nueva York el Segundo Foro
del Pensamiento Social Estratégico en América
latina, organizado por el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y
la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo (Aecid). Allí se alertó que
la crisis financiera actual, junto
con los precios volátiles de los alimentos y del
combustible, amenaza con echar por tierra años de
crecimiento, estabilidad y mejoras en materia de desarrollo
humano que muchos países latinoamericanos consiguieron
tras arduos esfuerzos.
Más demanda alimentaria
Al margen de los números macroeconómicos
y de los pronósticos, en el terreno concreto, el
termómetro de la crisis va exhibiendo marcas ineludibles.
La Red Argentina de Bancos de Alimentos, que reúne
a los 14 que existen en el país, hizo un sondeo
entre mil organizaciones destinatarias de sus donaciones
que reflejó no sólo un
aumento en la demanda, sino también una reducción
en la cantidad y la calidad de los comestibles que se ofrecen
a la gente. Paralelamente a esto, se engrosó el
número
de entidades anotadas
en las listas de espera.
“Cada vez se complica más dar respuesta a
todos los pedidos. Por un lado, se incrementó la
cantidad de gente que solicita asistencia alimentaria en
las parroquias y también el número de chicos
que van a los comedores y, por el otro, el recurso no es
suficiente o alcanza para
cada vez menos”, cuenta Claudio Spícola, director
interino de Cáritas de la diócesis de Quilmes,
que asiste a unos 10 mil niños y a unas 8 mil familias.
“La verdad es que estamos preocupados porque nosotros
dependemos mucho de los subsidios estatales y de la solidaridad
de la comunidad y, si recrudece la crisis y más
gente se queda sin trabajo, todo se va a complicar, e incluso
esto puede repercutir en las donaciones. De hecho ya
nos está pasando”, agrega.
En la Red Solidaria, que trabaja en la construcción
del llamado “Mapa del hambre”, también
tienen el mismo registro.
“A los comedores no les alcanza para comprar los
alimentos que necesitan porque, por un lado, la plata rinde
menos y, por el otro, hay una suba en la demanda, que si
bien no se trata de una estampida, sí es un claro
movimiento”, señala Carr.
También el Departamento de Programas Sociales de
la Amia registró en los últimos cinco meses
un aumento de entre un 10 y un 15 por ciento en los pedidos
de ayuda. “Está surgiendo nuevamente la demanda
de respuesta a necesidades básicas”, afirma
la responsable de esta área,
Nora Blaistein, y señala que, “de acuerdo
con estudios consultados, el año próximo
habrá un
incremento aún mayor”.
Sin remedio
En lo que a salud respecta, la Fundación Tzedaká tiene
en marcha el Banco Comunitario de Medicamentos Refuot,
que distribuye remedios entre unas 3.500 personas por mes
en 64 centros de asistencia distribuidos en todo el país. “La
accesibilidad a los fármacos es un tema complicado
en la Argentina de hoy y prevemos un aumento de la demanda
para el año próximo”,
indica Szulmajster.
De todas maneras, asegura que están “bien
respaldados” para atender este posible incremento
gracias a la fructífera campaña de recaudación
de medicamentos que realizaron recientemente
junto a Cáritas Buenos Aires, en la que lograron
hacerse de un volumen de drogas un 50 por ciento mayor
al del año pasado.
La situación no es la misma en Quilmes, donde, según
cuenta Spícola, “están aumentando los
pedidos y, por otro lado, desde el Estado se están
entregando menos cantidad y menos
variedad de remedios”. Por eso, tienen las expectativas
puestas en los resultados de una iniciativa solidaria y
en un bono contribución, cuya recaudación
será usada para realizar compras
en farmacias.
Empleo en baja
Hablar de tiempos de crisis es sinónimo de desempleo,
subocupación e inestabilidad laboral. Más
allá de las pujas en torno de cifras que se dan
en el terreno político, lo cierto es que, poco a
poco, en las organizaciones vuelve a adquirir fuerza esta
problemática, ya sea de manera directa o indirecta.
Así lo entiende Tocker, quien cuenta que, frente
a este panorama, para 2009 el servicio de Empleo de la
Amia prevé ofrecer una “mayor oferta de capacitación
técnica
laboral y una mayor cantidad
de cursos gratuitos de orientación para la búsqueda
de trabajo”. Es que los resultados de este año
no son alentadores: “Por un lado hubo alrededor de
un 25 por ciento de baja en la demanda de personal por
parte de las empresas y, en el 75 por ciento restante de
los casos, se registró una fuerte ralentización
de los plazos”, precisa.
La misma percepción tienen en el servicio de empleo “Dignidad” de
Cáritas San Isidro.
“Desde mediados de año
a esta parte venimos para abajo en materia de empleo. En
función del volumen
que nosotros manejamos, realmente tuvimos una avalancha
de llamados y de gente en la busqueda laboral”, cuenta
Alberto Di Gennaro, responsable de este servicio que funciona
hace once años. En este caso, los números
también corroboran la complejidad de la situación: “En
lo que va del 2008 logramos ubicar a 250 personas, mientras
que otros años rondábamos las 400 o las 500”,
grafica.
Las medidas lanzadas por el gobierno nacional son también
una señal de que el escenario laboral no se avizora
auspicioso. De hecho, para enfrentar los posibles efectos
del derrumbe financiero
global, el Ejecutivo envió al Congreso un paquete
de propuestas que incluye una moratoria impositiva y previsional,
incentivos para la regularización del trabajo en
negro y la creación de fuentes laborales, además
de la repatriación y el blanqueo de capitales.
A estas medidas, se suman la reestatización de los
fondos previsionales y un plan de incentivo a la producción,
la inversión, el empleo y el consumo por 13.200
millones de pesos.
En su último informe, el Plan Fénix advirtió la
necesidad de “avanzar en respuestas inmediatas y
eficaces” ante la inminencia de un “escenario
problemático en comparación con el entorno
en el que se desarrolló la actividad económica
durante los últimos cinco años”.
De todos modos, si bien plantea que “no puede negarse
que los efectos de esta crisis llegarán a nuestro
país”, señala que la Argentina se encuentra
en principio “menos expuesta al menos en
el canal financiero, porque su dependencia del ahorro externo
es hoy en día más baja”.
Créditos retraídos
“En el terreno de las microfinanzas, existe la paradoja
de que, a mayor crisis, se produce mayor demanda. Y últimamente ésta
ha crecido enormemente. El microemprendimiento sigue siendo
una
actividad de refugio. Si una familia se queda sin ingreso
fijo, enseguida recurre a alguna actividad microempresarial
y solicita un microcrédito”, sostiene Petrizza,
de Radim.
Pero las ecuaciones no cierran y el panorama que la Radim
vislumbra para el año próximo dista de ser
alentador, dado que, según explica Petrizza, el
sector en el que operan “depende mucho de la asistencia
externa y los donantes institucionales están absolutamente
retraídos.
Muchos tienen temor a invertir en Argentina”.
Los recursos provenientes del exterior resultan fundamentales
para un sector que debe buscar afuera lo que no consigue
dentro. “En el área de las microfinanzas,
no hay todavía una fuerte
presencia del financiamiento local, que sólo está vinculado
a algunas instituciones”,
señalan con preocupación desde la red.
En la Fundación Pro Vivienda Social, en cambio,
se inclinan por una mirada positiva.
“Nosotros, como
entidad, somos bastante anticíclicos y, de hecho,
ahora estamos iniciando un programa muy importante que
beneficiará a
12 mil familias y que tiene que ver con la gasificación
en sectores de bajos ingresos”, señalan. “En
realidad estamos dando una señal de esperanza, en
el sentido de que, aun en la crisis, se pueden hacer cosas”,
plantea Raúl Zavalía Lagos,
director de la organización.
Por su parte, Juan Padilla, vicepresidente de la asociación
civil Inicia, plantea que “las microfinanzas andan
bien en países que crecen a ritmo alto”, por
eso, “el panorama para los próximos años
es muy difícil, porque la tasa de morosidad de esas
carteras puede aumentar”.
Además, señala que los recortes en la cooperación
internacional “seguramente no se vean en lo inmediato,
sino que se producirán en cámara lenta”.
A modo de ejemplo, consigna que hay organizaciones italianas
que apoyan programas de pequeños créditos
que en un principio “no se verán afectados
porque ya estaban acordados los presupuestos” pero
que sí “hay incertidumbre con respecto a lo
que ocurrirá con esa ayuda a futuro”.
Fondos, se buscan
En todos los casos, la preocupación, la incertidumbre
y la angustia que atraviesa el sector social pasa centralmente
por el tema presupuestario y por las dificultades que encuentran
para
hacer frente a la demanda. De hecho, la mayoría
de las voces destacan los esfuerzos que están volcando
en la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento,
incluso en detrimento del
tiempo para la gestión propia de la organización.
La Fundación Pro Vivienda Social, recibe el apoyo
de fundaciones internacionales,
entre ellas la Ford. Como estiman que habrá una
retracción
en los fondos otorgados –aunque todavía no
tienen una comunicación oficial en ese sentido– decidieron
iniciar una campaña de captación de donantes
individuales.
“Para nosotros se trata de una etapa que recién
empezamos, veremos qué resultados depara”,
señala Zavalía Lagos.
Algo similar están encarando en la Fundación
Tzedaká, donde la estrategia definida para el año
próximo es “ampliar la base de donantes para
poder tener fondeo suficiente” y “llevar adelante
programas compartidos con otras organizaciones y con el
Estado”, según consigna
su directora ejecutiva.
“Las organizaciones están preocupadas, pero
tiene que ser una oportunidad para buscar salidas innovadoras”,
plantean desde la Red Argentina para la Cooperación
Internacional (Raci).
Su coordinador ejecutivo, Guillermo
Correa, asegura que “es una realidad” que el
derrmbe
financiero global “afectará el financiamiento
de las organizaciones”.
Sin embargo, señala que los efectos más inmediatos
se sentirán, no tanto por la retracción de
la cooperación pública externa, sino por
una caída en la cooperación privada, tanto
internacional
como local. “A diferencia de otras crisis, hace unos
meses que vemos que ésta va a afectar y estamos
pudiendo pensar qué acciones encarar con un poco
más de anticipación; eso es positivo”,
asegura el coordinador de la Raci.
Con sus más y sus menos, todo parece indicar que
el próximo año hará navegar a las
organizaciones en aguas complejas y agitadas pero no desconocidas,
en aguas que pondrán a prueba la capacidad de generar
alternativas de supervivencia pero que, de ninguna manera,
deben significar un naufragio.
Todo lo contrario, en todo caso se tratará de pilotear
la tormenta.
Cooperación internacional
en la mira
“La crisis internacional va a provocar inevitablemente una contracción
en la ayuda exterior”,
asegura Guillermo Correa, coordinador ejecutivo de la Red
Argentina para la Cooperación
Internacional (Raci). Según el análisis que realizan en la agrupación,
la merma
de los fondos que llegan de afuera se dará en tres
niveles diferentes, con distintos
plazos en su impacto para el sector social.
Por un lado, explica Correa, los recursos que los gobiernos
de los países
centrales destinan para el desarrollo se verán disminuidos “en lo
inmediato” como
resultado del
recorte del gasto público. Por otro lado, agrega, “los países
que planifican su cooperación en forma trianual, como es el caso de la
Unión Europea, ya tienen pautados
los fondos para el año próximo, por lo que allí no se sentirán
efectos en 2009 sino a partir de 2010”.
En tanto, la tercera pata de la reducción en las fuentes de financiamiento
estará dada por las consecuencias del contexto global en las fundaciones
privadas extranjeras, sobre todo las estadounidenses. “Algunos estudios
señalan que han perdido
entre un 20 y un 40 por ciento del capital”, indica
el coordinador de la Raci.
El diagnóstico que realizan en la Red Argentina para la Cooperación
Internacional es congruente con lo que plantean, por ejemplo, desde el Banco
Mundial (BM). “Estamos
en plena etapa de discusión de la Estrategia de Asistencia al País
(EAP) 2009-2011 y, en ese marco, el gobierno está pensando en reforzar
algunos programas sociales”,
indican en la representación argentina del BM. Por ese motivo, descartan
de plano que pueda haber alguna modificación en la estrategia que está en
marcha. “No
hay ningún cambio en lo que está en ejecución; ni siquiera
se plantea esa posibilidad”,
afirman categóricos.
La fundación Avina, de Suiza, es una de las que se verá afectada
por la crisis.
En este sentido, Carlos March, su representante en Buenos
Aires, estima que “es
muy probable
que haya una revisión del presupuesto anual”. De todas maneras,
aclara que el impacto que un eventual recorte en los fondos de Avina pueda causar
en los socios que apoya en Argentina “es mínimo” porque “no
es el principal donante de ninguna organización ni de ningún líder”.
“Quizás
se pueda resentir una estrategia de la organización, pero la supervivencia
de ninguna entidad depende de Avina”, agrega.
De todas maneras, ya piensan en transformar la crisis en
una oportunidad.
“En
realidad esto debería ser un tubo de ensayo para
ver cómo enfrentar la crisis
que viene, que es mucho más estructural y profunda,
que es la crisis por el agua y la energía”,
plantea March.
En tanto, consultada por Tercer Sector, la representante
para Argentina, Paraguay y
Uruguay de la Fundación Interamericana (IAF), Gabriela Boyer, indicó que “en
este momento”
la crisis financiera internacional “no tiene incidencia en nuestras acciones
y programas”.
Quizás allí esté la clave: los efectos se harán
sentir con el tiempo.
Apostar al crecimiento
POR JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ
ZARCO *
Nuevamente nos toca demostrar
que la inversión es la manera de salir de
situaciones de crisis.
En 2003 apostamos al crecimiento y creemos que ésa
es una forma de responsabilidad empresaria.
Por eso, para 2009 tenemos previsto seguir invirtiendo y, aún en situación
de riesgo y con el esfuerzo que eso implique, vamos a continuar con todas nuestras
actividades programadas. Aún cuando los números no den, aunque
confiamos que van a dar.
Queremos que se nos deje de ver sólo como una compañía enorme,
y se nos observe como algo que también somos: una empresa responsable.
Telefónica ha logrado en el país la escolarización de 9
mil niños y queremos sumar
a otros 500 chicos el año próximo.
Asimismo vamos a seguir trabajando fuertemente en la erradicación del
trabajo infantil y en otros programas en materia educativa y de capacitación.
Y no se trata de caridad.
Si las provincias, las intendencias y las comunidades crecen, nosotros también
crecemos.
La situación que atravesó Argentina en 2001 nos ha dado una
enorme fuerza y, con esa experiencia asumida, vamos a afrontar el 2009. No
estamos dispuestos a participar
de la profecía de la crisis. Si las empresas apostamos fuerte a la inversión,
esa crisis va a ser menor. Tenemos miles de empleados y no podemos permitir que
la situación global los golpee.
* Director general de Relaciones Institucionales de Telefónica.
El Estado:
fomentar la economía social
El gobierno nacional se siente preparado para enfrentar
los efectos de la debacle financiera
internacional: por un lado, asegura que hay partidas
suficientes y, por el otro,
apuesta al fortalecimiento de la economía social.
“No digo que la situación global no nos
afectará en nada, pero a lo mejor Argentina sale
fortalecida con respecto a otros países”,
asegura a Tercer Sector Carlos Castagneto,
secretario de Coordinación y Monitoreo Institucional
del Ministerio de Desarrollo
de la Nación. Y reflexiona: “No hay que
ser alarmistas; pareciera que quisiésemos que
nos vaya mal”. Si bien señala que para el
año próximo no se prevé una reapertura
del
Plan Familias –creado para absorber al plan Jefes
y Jefas de Hogar–, aclara que “sí se
pueden evaluar casos puntuales y, eventualmente, incorporarlos”.
De todos modos, Castagneto pone el acento en el Plan
Nacional de Abordaje Integral
“Plan Ahí”, que a lo largo de 2008
habrá llegado a “barrios de 223 municipios” y
que en 2009 aspira a alcanzar a “otros 85”.
Este plan está destinado a “mejorar la calidad
de vida
de las personas, familias y comunidades en situación
de alta vulnerabilidad social”.
Para eso, el Ministerio “identificó las
localidades más postergadas del país, donde
están
los argentinos con mayores necesidades sociales”,
precisa.
Por otro lado, detalla que actualmente su cartera destina
5.100 millones de pesos al pago
de pensiones asistenciales destinadas a ancianos sin
cobertura, madres de más de siete hijos y personas
con discapacidad. “La meta es llegar al millón
el año próximo”, adelanta.
Sin embargo, la apuesta del gobierno está colocada
en profundizar la economía social.
“Si vamos a potenciar algo, va a ser eso”,
enfatiza Castagneto, quien indica que la idea es que “los
productos puedan ingresar a las góndolas de los
supermercados y a
los comercios”.
“El año que viene, el presupuesto del Ministerio
de Desarrollo Social se va a incrementar
de los actuales 8.500 millones a 10.500 millones de pesos”,
consigna el funcionario,
virtual número dos de la cartera, al tiempo que
asegura que, en ese marco, “está asegurada
la cobertura” de cada uno de los programas, así como
también “el financiamiento
a las OSC” que trabajan
junto al Estado.
Como conectarse
Fundación Tzedaká
5237-4000
www.tzedaka.org.ar
Red Solidaria
4796-5828
www.redsolidaria.presencia.net
Fundación Conin
0261-4205004
www.conin.org.ar
Red Argentina de Bancos de Alimentos
4393-3411
www.redbdea.org.ar
Cáritas diocesana Quilmes
4280-4661
www.caritas.org.ar
Amia
4959-8800
www.amia.org.ar
Cáritas diocesana San Isidro
Servicio de Empleo “Dignidad”
4575-4267
dignidad@caritassanisidro.org.ar
Radim
4555-1567
www.reddemicrocredito.org
Fundación Pro Vivienda Social
4667-2794
Asociación Civil Inicia
4736-1200
www.inicia.org.ar
Red Argentina para la Cooperación
Internacional
4342-7073
www.raci.org.ar
Grupo de Fundaciones y Empresas
5272-0513
www.gdfe.org.ar
Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible
4328-9593
www.ceads.org.ar
Red Argentina del Pacto Global de Naciones Unidas
4320-8731
www.pactoglobal.org.ar
Banco Mundial
4316-9700
www.bancomundial.org.ar
Pnud
4320-8700
www.undp.org.ar
Fundación Avina
4553-2123
www.avina.net
Fundación Interamericana
gboyer@iaf.gov
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