La
otra economía
Frente al derrumbe financiero internacional,
las organizaciones de la economía social afirman que están más
preparadas para enfrentar la crisis, que ya generó miles
de despidos y promete dejar a más gente sin trabajo.
Sin embargo, reclaman una política
de Estado que considere este modelo alternativo como una
opción
superadora de la generación de empleo precario para
los más
pobres.
Textos Andrea Vulcano
De uno u otro lado, los números
son elocuentes: la crisis global llegó y, con sus
efectos, otra vez comienza a golpear al empleo. Según
el Indec, en el primer trimestre del año se perdieron
140.300 puestos de trabajo, mientras que la desocupación
alcanzó el 8,4 por ciento y la subocupación,
9,1 por ciento. Sin embargo, para la Unión Industrial Argentina
(UIA), en lo que va del año desaparecieron al menos
222 mil puestos y el desempleo trepó al 9,3 por
ciento.
En tanto, el Barómetro de la Deuda Social de la
Universidad Católica Argentina (UCA) lo calculó en
11,8 por ciento (lo que significan 1,9 millones de desocupados)
y advierte que, a diferencia de otras, esta crisis golpea
más al interior del país que a la zona metropolitana.
Cuando de caída económica se trata, avanza
también la precarización laboral.
En este
sentido, el último Boletín
de Empleo y Desarrollo Social de la Escuela de Economía
de la UCA prevé que, hacia fin de año, el
trabajo informal estará nuevamente en el orden del
40 por ciento del total.
“Falta una visión
política a largo plazo que cambie el paradigma de
que la inversión privada y en obra pública
son las que van a dinamizar la economía”,
asevera Coraggio.
Ante esta realidad, las miradas vuelven a posarse sobre
la otra economía, la denominada social. Pero, ¿cómo
encuentra la crisis a ese vasto y heterogéneo campo? ¿Es
el nutrido entramado de cooperativas, mutuales, microemprendimientos
e iniciativas barriales y comunitarias una alternativa
frente al desempleo y la precarización laboral?
José Orbaiceta es un referente obligado del cooperativismo:
es socio de Ferrograf, una cooperativa gráfica platense
con más de 30 años; presidente de la Federación
de Cooperativas de Trabajo (Fecootra), nacida en 1988;
consejero de la Confederación Cooperativa de la
República Argentina (Cooperar) y vocal del directorio
del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía
Social (Inaes).
“Claro que somos una alternativa frente a la crisis, totalmente. Tenemos
otra visión de la economía, no nos rige el lucro y, por ende ende,
no matamos a la persona. Para nosotros, lo primero es la persona; después
viene lo demás. Lo que el mundo nos está demostrando es que ni
el Estado socialista ni el capitalismo salvaje funcionaron. Lo que el mundo necesita
es más economía en manos de la gente, más economía
social”, postula.
Sin embargo, para que estos emprendimientos no sean sólo parte de la otra
economía
y en cambio ocupen un espacio de mayor entidad, hace falta un paso trascendental: “Para
que tenga verdadero peso, debe ser más generalizada e involucrar a toda
la sociedad; no deben ser sólo microemprendimientos pobres”, advierte
José Luis
Coraggio, director académico de la Maestría en Economía
Social de la Universidad de General Sarmiento (Ungs) y coordinador de la Red
de Investigadores Latinoamericanos de Economía Social y Solidaria (Riless),
quien critica que ese modelo económico haya sido convertido “en
una política socioproductiva asistencialista, focalizada en los sectores
excluidos”. Y añade: “En sentido amplio, aunque se presente
como apolítico, todo proyecto que propicie la economía social como
sistema es político, porque pretende transformar la realidad por la acción
colectiva”,
afirma Coraggio.
Para el especialista, “no hay una estrategia de generación de una
economía solidaria” desde el Estado y “falta una visión
política a largo plazo que cambie el paradigma de que la inversión
privada y en obra pública son las que van a dinamizar la economía.
No hay una política que realmente se contraponga al juego del mercado”.
Una radiografía Según los números del Inaes, en el país
funcionan al menos 12.760 cooperativas
y 4.166 mutuales. Si bien estas cifras permiten vislumbrar la dimensión
de la economía social, lo cierto es que el relevamiento –el único
que existe a nivel nacional– abarca hasta junio del año pasado y
no registra otros miles de emprendimientos que se manejan en la informalidad.
“Hay un entramado gigante de organizaciones que no son cooperativas, sino
grupos que no tienen personería y que, por ejemplo, impulsan ferias de
venta, de intercambio o pequeñas bancas sociales, y no están en
los registros”, asevera Oscar Minteguía, del Fondo de Capital Social
(Foncap), una sociedad anónima estatal con participación pública
y privada que apoya a instituciones de microfinanzas dirigidas a microempresas
y pequeños productores rurales del país que no tienen acceso al
sistema financiero formal. Más allá de este universo sin presencia
en las estadísticas, lo cierto es que de las cooperativas que contabiliza
el Inaes, la tercera parte, unas 4 mil, corresponden a emprendimientos creados
al calor de los programas sociales focalizados en la inclusión social
y laboral. Se trata de las cooperativas 2038/3026, llamadas así por las
resoluciones que las reglamentan.
“Lo que el mundo nos está demostrando es que
ni el Estado socialista ni el capitalismo salvaje funcionaron.
Lo que el mundo necesita es más economía en
manos de la gente, más economía social”,
sostiene Orbaiceta."
En este sentido, Mario Elgue, autor del
libro Más allá de lo económico
y de lo social, advierte: “Del 2003 a esta parte
se han creado unas 5 mil cooperativas de trabajo para salvatajes
(de empresas o fábricas) y para instrumentar planes
sociales, de las cuales la mitad ha caído”.
El vasto universo que conforma la economía social
hace que sea difícil estimar su participación
en la economía global, así como también
determinar a cuántos trabajadores llega a involucrar.
Los números del Inaes hablan de cerca de 300 mil
puestos de empleo directo.
Sin embargo, Elgue estima que el cooperativismo integrado
emplea a 500 mil personas en forma directa y a otra cantidad
similar en forma indirecta. “La economía social
fundacional, orgánica, que son cooperativas y mutuales
con desarrollo muy significativo, representan el 9 por
ciento del Producto Bruto Interno (PBI) del país”,
indica el especialista.
Por su parte, Eduardo Fontenla, vicepresidente del Colegio
de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo, cree que el
crecimiento cuantitativo de estos emprendimientos “abre
un interrogante sobre su sostenibilidad e impacto en el
sector de la economía social”.
Elgue considera que “no se maneja bien la capacitación.
En una charla de un rato les cuentan cómo funciona
una cooperativa, amontonan allí a la gente y, una
vez que termina ese trabajo, la cooperativa se cae”.
Para él, el alto índice de mortalidad de
las cooperativas “se vuelve un boomerang contra los
propios funcionarios que las crearon y deja una frustración
que cuesta remontar”.
¿Una alternativa? “Somos producto de la crisis
y las crisis; entonces, no nos asustan”; “estamos
más preparados para enfrentar estos momentos porque
se nos juega la vida”; “nuestra visión
es al revés: frente a las crisis es cuando más
nos fortalecemos”, aseguran algunas organizaciones
consultadas por Tercer Sector. Más allá de
las consecuencias que acarree la caída financiera
internacional para este entramado de cooperativas y emprendimientos,
lo cierto es que sus protagonistas parecen estar dispuestos
a poner todo para salir en pie de esta etapa y, más
aún, crecer. “El motor de las
fábricas recuperadas son las crisis, por eso es
allí cuando se da una oportunidad”, asegura
Luis Caro, titular del Movimiento Nacional de Fábricas
Recuperadas.
Sin embargo, Coraggio diferencia la situación entre
las recuperadas y las cooperativas 2038/3026: “Las
recuperadas tienen, por su historia, trayectorias productivas
importantes. Sus integrantes no son personas que quizá nunca
tuvieron trabajo, sino que tenían conocimiento de
esa labor y no debieron reconstruir las redes desde la
nada. Por eso pueden aguantar mejor (una crisis). E incluso
bajarse un poco los salarios. En cambio, un pequeñito
establecimiento creado por un subsidio del Estado tiene
menos posibilidades desde ese punto de vista y una semana
sin trabajar, es la quiebra”, explica. Incluso, para
el académico de la Ungs, hay una cuestión
mucho más constitutiva que torna endebles a muchas
de las organizaciones de la economía social. En
tiempos de crisis, “hay más gente que debe
recurrir a formas alternativas” de generación
de ingresos y, entonces, el campo de la economía
popular “se vuelve más competitivo”,
plantea, y agrega que es allí cuando más
se siente que “no hay una estrategia de generación
de una economía solidaria” y que “pese
a que se mejoró la distribución del ingreso,
nunca se revirtió estructuralmente la pobreza en
el país; no se completó la tarea”.
Las recuperadas
Una buena parte de las llamadas cooperativas de trabajo
se creó a partir de la lucha que dieron en la última
década miles de trabajadores para no perder sus
puestos. “Las
recuperadas surgieron cuando la economía estaba
totalmente destruida e igual pudieron ser rentables. Su
competitividad es muy alta”, afirma Caro. Según
cuenta, actualmente existe más de un centenar de
iniciativas con estas características que involucran “a
más de 10 mil obreros en todo el país”.
Norberto Berner, responsable del área de recuperadas
del Inaes coincide: “A las empresas de la economía
social les va mejor que a su promedio de la economía
tradicional”.
Y da cuenta de la existencia de 209 unidades de este tipo
en todo el país.
En este sentido, destaca que “la cooperativa de trabajo
te convoca naturalmente a pensar y a
“Este tipo de modelo de trabajo puede
resistir mejor a una crisis. Nosotros somos los dueños
de nuestro propio mercado”, señala Killmeate.
mejorar tu puesto de trabajo”. “Los 40 comodines
que quedamos para hacer esto somos los que estuvimos en
todas las crisis y sabemos hacer el laburo todo de lleno.
Así que ahora también vamos a poder salir
adelante”, afirma Gastón Peña, de la
cooperativa Trabajadores de Mac Body, que desde el 2007
funciona de la mano de sus empleados.
Frente a este escenario, hay un dato a tener en cuenta:
en este tipo de cooperativas, los asociados son los mismos
que día a día transpiran la camiseta para
que la empresa salga adelante y sea sustentable: son los
trabajadores asociados.
Transformar la realidad En el 2003, Leonardo Duva, motoquero,
junto a cinco desocupados que militaban en Barrios de Pie
decidieron juntarse para armar algo que les diera de comer
y comenzaron a pelearla juntos. En principio, ofrecieron
servicios de carpintería, plomería, fumigación
y electricidad en el barrio porteño de Parque Patricios. “Fueron
tiempos difíciles pero la fuimos remando, haciéndola
bien desde abajo”, cuenta Duva.
Con tenacidad, esfuerzo y un verdadero trabajo hormiga,
las cosas se les fueron dando y hoy alquilan un gran galpón
donde funciona a pleno la cooperativa de trabajo La Nacional.
“Somos producto de la crisis y las crisis no nos
asustan. Lo que tenemos de fortaleza es que sabemos que
podemos enfrentarla y que vamos a sobrevivir”, afirma.
Desde hace una década, la Fundación Gente
Nueva, de San Carlos de Bariloche, lleva adelante proyectos
educativos, comunitarios y sociales con familias pobres
de la ciudad y sus alrededores. En el marco de una tarea
que busca contribuir a mejorar las condiciones de vida
de esas familias, esta organización echó a
andar una iniciativa que ya tiene vida propia: la empresa
social ETV (Emprendimientos de Tecnologías para
la Vida).
Allí se desempeñan seis jóvenes que
pasaron por los talleres de capacitación en oficios
de la Fundación y otras tres personas. “Esta
es la pata productiva de un proyecto mucho más amplio,
cuyo principio es trabajar por los más pobres.
Se trata de una empresa social para llevar tecnología
apropiada a sectores desfavorecidos, producida por esta
misma gente”, explica Gustavo Gennuso, el coordinador.
“A partir de una empresa convencional o de una cooperativa
consolidada, el Estado podría subsidiar proyectos
que involucren a estos nuevos emprendedores y ayudarles económicamente,
con asistencia técnica, tutorías
y capacitación”, considera Elgue.
Fue así que ETV, con la ayuda de especialistas, rescató el
antiguo diseño de una bomba para extraer agua del
subsuelo y comenzó a fabricarlas para abastecer a
familias sin acceso a ese recurso. “La crisis no nos
cambia nada; el desafío lo teníamos de entrada
porque trabajamos con un sector que maneja poco efectivo
y debíamos hacer que se pudieran adquirir los productos.
Con esto queremos demostrar que se puede llevar tecnología
a los sectores desfavorecidos en forma sustentable”,
señala Gennuso.
Mensualmente, ETV vende unas 20 bombas de soga y unas 30
ruecas, la otra pata de su producción. Y ahora piensan
en grande: “Estamos trabajando con la idea de desarrollar
microfranquicias para do”, señala Killmeate,
quien remarca que si bien se siente una disminución
en la cantidad de visitantes, la situación está muy
lejos de ser la del momento en que arrancaron. “Desde
entonces hasta ahora, nuestras ventas aumentaron en un 300
por ciento”, cuenta orgulloso. Juntarse para producir
y luego vender tratando de multiplicar las redes es uno de
los desafíos que enfrentan muchas familias para lograr
su subsistencia. La Fundación para el Desarrollo en
Justicia y Paz (Fundapaz), que promueve la puesta en marcha
de alternativas productivas, apoya a diversas agrupaciones
de hilanderas y teleras de Salta, Santa Fe y Santiago del
Estero.
Las Cumas y Maky Sumaj (manos lindas) son dos grupos de mujeres
teleras
de Santiago del Estero que cubren desde la cría de
ovejas hasta la venta del producto, pasando por cada una
de las etapas. Mientras se ocupan de ampliar y mejorar su
producción a través de la capacitación
y la adquisición de nuevas ruecas, distintos grupos
de base le van dando forma a un proyecto integral de comercialización
de productos de la región llamado Nuestras artesanías:
rescate y creatividad, en un local situado sobre la ruta
nacional 34, en la ciudad de Garza.
También las Hilanderas y Teleras de la Cuña
Boscosa Santafesina se dedican a la producción de
hilos artesanales y distintos tipos de tejidos de telar.
Juntas se capacitaron para mejorar sus productos y ahora
buscan la manera de promocionarlos.
“En total somos 84 mujeres”, cuenta Mirta Barrios,
presidenta del grupo, que tramita su personería jurídica
como cooperativa. “Lo que nos falta es hacernos más
conocidas, tener más ventas.
Este invierno logramos vender bastante pero pero todavía
no nos alcanza para mantener a nuestras familias.
“Somos producto de la crisis y ésta no nos asusta.
Lo que tenemos de fortaleza es que sabemos que podemos enfrentarla
y que vamos a sobrevivir”, afirma Duva.
Hay muchas de nosotras que tienen que
salir a trabajar de empleadas domésticas para sobrevivir.
La idea es que esto sea una fuente de trabajo”, explica
Barrios desde Intiyaco, a 300 kilómetros de la capital
santafesina.
Para estos grupos, la crisis es su medio habitual de vida.
Por eso, quizás el sólo hecho de agruparse
sea una manera de enfrentar la adversidad. Más allá de
los tiempos de debacle económica, pelean por conseguir
un resquicio en el mercado que les permita subsistir, bajo
los principios de la solidaridad y la dignidad.
La unión que fortalece “Somos un sector productivo
que no piensa levantar las cosas e irse frente a la crisis.
La idea es participar y empezar a tener otra presencia”,
asegura Duva, de la carpintería La Nacional. Lo
que lo entusiasma es la creación de la flamante
Confederación
Nacional de Cooperati-veintena de federaciones.
“En el Ministerio de Trabajo, en la Secretaría
de Industria y en todos lados siempre se sientan con ‘los
Hugos’, como nosotros llamamos a Hugo Moyano (CGT)
y a Hugo Yasky (CTA), y a nosotros nunca nos llaman. Entre
todas las cooperativas hoy representamos cerca de 300 mil
puestos de trabajo y no tenemos una representatividad directa
del sector”, plantea Duva. José Sancha, de
Fecootra, es uno de los titulares de la nueva Cnct: “Hacia
adentro, el objetivo es profundizar la autogestión
y mejorar la eficiencia de las cooperativas de trabajo.
Hacia fuera, nuestro desafío es luchar por la sanción
de una ley de cooperativas de trabajo que tenga en cuenta
nuestros derechos”.
En este sentido, Orbaiceta resalta que los “trabajadores
asociados” (que conforman las cooperativas de trabajo)
no buscan “echar por tierra lo que son años
y años de lucha y de conquistas”, sino que
a través de la Cnct pretenden “contribuir
a esta historia común. Sabemos que hay gente inescrupulosa
que usa la figura de cooperativa de trabajo para precarizar
y flexibilizar”, indica. Pero éste no es el
caso.
Además de buscar la sanción de una Ley de
Cooperativas de Trabajo, pugnan por una reforma a la Ley
de Concursos y Quiebras para que se contemple la posibilidad
de que los trabajadores asociados puedan adquirir la firma
ante el cierre o abandono. De esta forma, se garantizaría
la continuidad laboral, plantean.
También, proponen una Ley de Cooperativas Sociales
con el fin de incluir a aquellas que son creadas para incorporar
al sistema de trabajo a gente en situación de vulnerabilidad
y a desocupados, y una Ley de Sociedades Anónimas
Laborales en la que se puedan encuadrar las que deseen
desarrollar una organización más democrática.
Redes e incubadoras
Frente a la innegable presencia de la crisis, las cooperativas
de trabajo empezaron a desplegar estrategias. Así,
tomando la experiencia de la Red Gráfica, formada
por una decena de cooperativas del sector, frigoríficos,
madereros y textiles intentan replicar el modelo.
“El cooperativismo en general lucha para combatir
la pobreza y para construir la otra economía, y
para eso hay un solo camino: la integración”,
postula Orbaiceta.
“Las empresas gráficas constituimos una federación,
cuyo objeto es hacer mejores negocios y ahora ese camino
lo están comenzando a recorrer otros sectores. Indudablemente,
esto nos da más fortaleza frente a la crisis y mayor
capacidad competitiva.
Entre todos tenemos que ir construyendo un modelo de gestión
cooperativa y de sustentabilidad”,
remarca.
A fines de junio último, el Hotel Bauen, una empresa
recuperada, fue escenario de un desfile en el que expusieron
sus diseños más de una decena de firmas textiles
gestionadas por sus trabajadores.
A partir del éxito de esa iniciativa y respaldadas
por el Inaes, comenzaron a reunirse con el objetivo de
armar una red. “Una de las posibilidades es abrir
un local en Buenos Aires donde podamos vender nuestros
productos”,
relata Dardo Fernández, presidente de la cooperativa
Contex, de la localidad bonaerense de Las Flores. En tanto,
Gastón Peña, de Mac Body, se entusiasma con
la posibilidad de complementarse en el trabajo:
“La red tiene mecanismos para diagramar un plan de
trabajo y, por ahí, puede lograr incluso ser proveedor
del Estado”, señala.
En tanto, para los emprendimientos creados bajo el paraguas
de los planes sociales, Elgue sugiere otro modo de funcionamiento.
Para él, allí se podría aplicar la
experiencia de las “incubadoras” de emprendimientos
de la economía popular, utilizadas en España
y Francia. “A partir de una empresa convencional
o de una cooperativa consolidada, el Estado podría
subsidiar proyectos que involucren a estos nuevos emprendedores
y ayudarles económicamente, con asistencia técnica,
tutorías y capacitación.
Claro que esto lleva más tiempo y cuesta más
capitalizar rápidamente, pero sería mucho
más sustentable a largo plazo”, plantea Elgue.
Quizás la clave sea ésa: multiplicar y robustecer
la economía social, sin acotarla a una política
frente a la emergencia, sino considerándola como
una alternativa viable para la construcción de un
proyecto de desarrollo nacional. Quizá sea la hora
de pensar más en grande.
Cómo conectarse
Inaes
www.inaes.gob.ar
Foncap
www.foncap.com.ar
Cooperativa La Nacional
www.lanacional-coop.com.ar
Movimiento Nacional de Fábricas
Recuperadas
www.fabricasrecuperadas.org.ar
Cooperativa
Trabajadores de Mac Body
4524-0929
Riless
www.riless.org
Universidad de
General Sarmiento
www.ungs.edu.ar
Fecootra
www.fecootra.org.ar
ETV
www.etvida.com.ar
Mercado de la Estepa
robertokil@gmail.com
Fundapaz
www.fundapaz.org.ar
Hilanderas y Teleras de la Cuña
Boscosa Santafesina
(03482) 490324
www.uocb.blogspot.com
Confederación Nacional de
Cooperativas de Trabajo
155036-2267
Ferrograf
www.ferrograf-ctl.com.ar
Contex
coopcontex@yahoo.com.ar
Grameen Mendoza
www.grameenmendoza.org.ar
Consorcio de Gestión Compartida
para el Desarrollo Local
www.consorcioba.com.ar
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